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A Call for Fair and Realistic Immigration Reform

PRESS RELEASE SEPT. 3, 2013

 

 

A Statement from Pennsylvania's Catholic Bishops

 

PHILADELPHIA PA--Most Pennsylvanians have immigrant roots. Each family has a unique story, but so many stories include hard working, faith-filled ancestors who came to America to pursue a dream and worked hard to fulfill it.

 

Immigrants have significantly contributed to the growth of our country. The Catholic Church has always provided spiritual and social services to immigrants out of a strong belief that immigrants deserve the same basic rights and freedoms owed to every child of God. Our Church is an immigrant Church, built by our ancestors who left difficult situations abroad to establish communities where they could work, support their families, and be free to worship and live in accordance with their beliefs. Today’s immigrants seek the same opportunities.

                                                                                                                                               

Millions of undocumented immigrants live in the United States today. Many left their home countries because of poverty and persecution. The overwhelming majority is hard-working and poses no threat to anyone.  Americans are rightly concerned for our nation’s public safety, respect for the law and the solvency of our public institutions.  As a sovereign state we have a right to control and secure our borders. But these legitimate issues do not absolve us from fixing a broken immigration system that often fails to protect the basic dignity of immigrant men, women, and children seeking a better life.

 

The Church seeks fair and realistic immigration reform that upholds the God-given dignity of every human being. As Jesus taught us, “what you do for the least of my brethren, you do unto me.” (Matt. 25: 35 – 41). Therefore, we the Catholic Bishops of Pennsylvania urge support for reforms that:

 

ü  Provide a reasonable path to citizenship for undocumented persons living in the United States.

ü  Preserve and strengthen family unity as a cornerstone of our immigration system.

ü  Offer legal avenues for low-skilled immigrants to work in the United States.

ü  Restore and respect rights of due process for individuals caught up in the immigration system.

ü  Promote efforts to address the root causes of migration, such as poverty and persecution.

 

People of good will can legitimately disagree about the specifics of immigration reform, but the time is clearly long past due for America to fix its broken system. Please send a message to your elected officials today by going to www.pacatholic.org and clicking on “Pass Immigration Reform,” or call the U.S. Capitol switchboard at 202-225-3121 and ask to be connected to your Congressional Members’ offices.

 

May God give us the courage to recast our immigration system in a spirit that secures the safety of our nation, but also welcomes and respects the strangers among us.

 

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Llamado para una reforma migratoria justa y realista

Declaración de los Obispos Católicos de Pennsylvania

 

La mayoría de los pensilvanos tienen sus raíces en familias de inmigrantes. Cada familia guarda una historia única, pero gran cantidad de estas historias hablan de antepasados trabajadores y llenos de fe que llegaron a los Estados Unidos persiguiendo un sueño y trabajaron duro para cumplirlo.

 

Los inmigrantes han contribuido significativamente para el crecimiento de nuestro país. La Iglesia Católica siempre ha proporcionado servicios espirituales y sociales a los inmigrantes basándose en la firme creencia de que estos merecen los mismos derechos y libertades fundamentales que le corresponden a todo hijo de Dios. Nuestra Iglesia es una Iglesia inmigrante, edificada por nuestros antepasados, aquellos que dejaron situaciones difíciles en el exterior para establecer comunidades donde pudieran trabajar, mantener a sus familias y ser libres para practicar su culto y vivir de acuerdo con sus creencias. Los inmigrantes de hoy buscan esas mismas oportunidades.

 

En los Estados Unidos viven actualmente millones de inmigrantes indocumentados. Muchos dejaron sus países natales huyendo de la pobreza y la persecución.  La enorme mayoría es gente muy trabajadora y no representa ninguna amenaza para nadie.  Los estadounidenses estamos preocupados, y con razón, por la seguridad pública de nuestra nación, el respeto por la ley y la solvencia de nuestras instituciones públicas.  Como estado soberano tenemos derecho a controlar y proteger nuestras fronteras. Sin embargo, estas cuestiones legítimas no nos eximen de nuestra responsabilidad de componer un sistema de inmigración quebrantado que a menudo no protege la dignidad básica de los hombres, mujeres y niños que llegan aquí buscando una vida mejor.

 

La Iglesia pretende una reforma migratoria justa y realista que defienda la dignidad concedida por Dios a cada ser humano. Así nos lo enseñó Jesús: "Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo". (Mt. 25, 35-41) Por lo tanto, nosotros, los Obispos Católicos de Pennsylvania les rogamos su apoyo para reformas que apunten a lo siguiente:

 

ü  Ofrecer un camino razonable hacia la ciudadanía a las personas indocumentadas que viven en los Estados Unidos.

ü  Preservar y fortalecer la unidad familiar como pilar de nuestro sistema de inmigración.

ü  Ofrecer vías legales para que los inmigrantes poco calificados puedan trabajar en los Estados Unidos.

ü  Restituir y respetar los derechos al debido proceso de los individuos arrestados por cuestiones del  sistema de inmigración.

ü  Promover esfuerzos para abordar las causas profundas de la migración tales como la pobreza y la persecución.

 

Las personas de buena voluntad pueden legítimamente no estar de acuerdo con las particularidades de la reforma migratoria, pero, claramente, componer el sistema quebrantado es una deuda que los Estados Unidos vienen acarreando desde hace mucho tiempo. Por favor, envíe hoy un mensaje a los funcionarios elegidos por voto popular visitando el sitio www.pacatholic.org y haciendo clic en "Pass Immigration Reform” [Sancionar reforma migratoria], o llame al conmutador del Capitolio de los Estados Unidos, 202-225-3121, y pida que lo comuniquen con las oficinas de los miembros del Congreso.

 

Que Dios nos dé el valor de reconstruir nuestro sistema de inmigración en un espíritu que proteja la seguridad de nuestra nación, pero que al mismo tiempo acoja y respete a los extranjeros entre nosotros.

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